Por Lucía Segura – Sección Belleza, Mírala Editorial
Acaban las vacaciones y con ello la vuelta a la rutina, pero… ¡SOS! Entre el sol, el cloro, el salitre y las cero ganas de aplicarte una rutina completa, se nota y el cuerpo nos pide un reseteo. Así que hoy toca hablar de eso: cómo recuperar tu luz facial, esa que el verano se ha llevado por delante, sin agobios y sin gastarte una fortuna.
Vuelve a hacerte esas limpiezas faciales para recuperar tu brillo
Si notas la piel más apagada, deshidratada o con alguna manchita nueva, tranquila: es lo más normal del mundo después de meses de sol, cloro y cambios de rutina. No hace falta una lista interminable de productos nuevos, sino recuperar la constancia con lo básico: limpieza suave, hidratación y protección solar, que sigue siendo imprescindible aunque el verano ya esté de salida.
Nada de exfoliantes agresivos nada más llegar septiembre: la piel necesita repararse antes de recibir tratamientos más intensos. Si quieres darle ese empujón, estos son los pasos que no pueden faltar en tu rutina:
Rutina de día
- Limpieza facial suave que respete la barrera cutánea — yo uso el BYOMA Creamy Jelly Cleanser, que limpia sin resecar, ideal para una piel que ya viene tocada por el verano.
- Sérum de ácido hialurónico para hidratar (el La Roche-Posay Hyalu B5 es de mis favoritos) o uno de niacinamida si lo que buscas es suavizar manchas — el Anua Niacinamide 10+ TXA 4 cumple muy bien esa función y además potencia la acción de la vitamina C.
- Sérum de vitamina C, que nos aplicamos siempre, independientemente de si has escogido el de ácido hialurónico o el de niacinamida — yo uso el 101 C-Glow de Geek & Gorgeous.
- Contorno de ojos: el Kiehl’s Creamy Eye Treatment with Avocado hidrata sin migrar.
- Crema hidratante adecuada a tu tipo de piel — el Kiehl’s Ultra Facial Oil-Free Gel Cream da 24 horas de hidratación sin dejar sensación grasa.
- Protector solar facial con alta protección — el paso más importante y el que más solemos saltarnos. El Heliocare 360º Mineral Tolerance Fluid no deja ese acabado pegajoso que nos hace posponerlo, así que no hay excusa.

Rutina de noche
Una vez aplicada la rutina de día, la de noche es parecida pero con algunas variaciones:
- Doble limpieza facial: primero nos lavamos la cara con un gel en aceite o una manteca para retirar bien el protector solar y el maquillaje — la manteca limpiadora de camomila de Flor de Mayo hace este trabajo genial. Después, una segunda limpieza con el mismo gel de la mañana (el BYOMA) que respeta la barrera cutánea.
- Tónico: este paso es opcional, pero yo lo recomiendo para calmar la piel.
- Sérum: aquí depende de qué queramos conseguir esa noche. Si buscamos hidratar, ácido hialurónico; y si tienes más de 30 años, se recomienda empezar a usar péptidos para estimular el colágeno — el Multi-Peptide + HA Serum de The Ordinary es una opción muy completa para esto.
- Retinol o retinal: dos o tres veces por semana, para aumentar la renovación celular y mejorar la apariencia de la piel. El booster de retinal de Celimax es intenso, así que ve con calma si es tu primera vez.
- Contorno de ojos y crema hidratante: podemos usar la misma de por la mañana, ya que los activos importantes ya se han aplicado en los pasos anteriores.
Si usas retinol o ácidos exfoliantes, ve reintroduciéndolos poco a poco —un par de veces por semana al principio— en lugar de retomarlos con la misma frecuencia de antes del verano. Y, como siempre digo, lo de dentro también cuenta: dormir bien, beber agua y comer fruta y verdura hace más por tu piel que cualquier bote de crema.


